La inversión en valor (value investing) es una filosofía con casi un siglo de historia que persigue una idea sencilla: invertir en fondos value que agrupen empresas sólidas cuyo precio de mercado está por debajo de su valor real.
Su origen se remonta a Benjamin Graham y David Dodd, autores del clásico Security Analysis (1934), continuada después por Graham en The Intelligent Investor (1949). Desde entonces, generaciones de gestores han seguido este método, con Warren Buffett como máximo exponente: durante más de seis décadas al frente de Berkshire Hathaway ha demostrado que, aplicando disciplina y paciencia, se pueden obtener resultados extraordinarios.
El enfoque value exige rigurosidad en el análisis, una visión de largo plazo y fortaleza psicológica para soportar la volatilidad sin renunciar a la estrategia. No es casualidad que, junto con la gestión indexada, el value sea una de las corrientes de inversión más seguidas en el mundo, especialmente frente al estilo growth (value vs growth investing).
España se ha convertido en uno de los principales polos del value investing en Europa, con fondos value españoles y gestoras independientes que han logrado consolidar una auténtica escuela nacional.
Hoy, los fondos value españoles superan los 10.000 millones de euros bajo gestión y reúnen a más de 100.000 partícipes. Entre los mejores fondos value españoles destacan:
Este ecosistema ha consolidado a España como referencia en value investing con gestores españoles. Sin embargo, el inversor que apuesta por este estilo debe enfrentarse a un reto clave: la elevada dispersión de resultados entre gestores y la dificultad para elegir a priori el fondo correcto.
Uno de los grandes retos de quienes se plantean cómo invertir en fondos value en España es la enorme dispersión de resultados entre gestoras. El universo de fondos value españoles muestra diferencias muy significativas: mientras algunos acumulan rentabilidades muy atractivas, otros han quedado muy por debajo de la media. Este rango tan amplio convierte la elección de un fondo concreto en un ejercicio de alto riesgo: un error en la selección puede lastrar de forma seria la rentabilidad de los fondos value que componen tu cartera.
A esta dificultad se suma un comportamiento recurrente en el inversor: la rotación frecuente entre fondos. Es habitual que, cuando un fondo value lo hace peor que otros, los partícipes decidan traspasar su dinero en busca del “ganador” del momento. Sin embargo, este comportamiento responde más a la emoción y al cortoplacismo que a una lógica de largo plazo, y suele acabar con un efecto contrario al deseado: comprar caro y vender barato.
El resultado de esta dinámica es un impacto directo y negativo en la rentabilidad. Estudios sobre el inversor value medio en España demuestran que este patrón de rotación crónica reduce más de un 1% anual de rentabilidad promedio respecto a lo que generan los propios gestores. A lo largo de los años, esta pérdida acumulada se convierte en una diferencia muy significativa, alejando al inversor de los resultados potenciales que ofrecía originalmente del estilo value.
Ante los desafíos que plantea la inversión en fondos value de manera individual, como la dispersión de resultados, la alta concentración y la rotación impulsiva, en Finizens hemos diseñado una solución más efectiva, diversificada y sostenible en el tiempo: nuestra cartera Finizens “TOP Value España”.
Nuestro objetivo es mejorar tanto los resultados como la experiencia global del inversor, ofreciendo una forma más inteligente de acceder al potencial del value investing y capturar las ventajas de invertir en value a largo plazo.
Nuestra propuesta se apoya en varios elementos clave que nos diferencian:
En definitiva, con Finizens el inversor puede acceder al potencial del value investing en España de forma sistemática, diversificada y disciplinada, capturando de manera más fiel la rentabilidad de esta filosofía y evitando los errores que lastran los resultados a largo plazo.